Por Noelia Belando Pedreño
El término “TransformACTION” no es solo un juego de palabras. Es una propuesta de intervención didáctica que parte de la idea de que el movimiento no solo “activa el cuerpo”, sino que “transforma las cogniciones” (forma de pensar, de procesar la información, de construir una representación mental), “transforma las emociones” (aprender a “transitar por las emociones” en las situaciones de aprendizaje en interacción con los iguales) y transforma la aptitud física de los escolares» (physical fitness). En este enfoque, el cuerpo se convierte en un “vehículo” de experiencia motriz, experiencia emocional, expresión personal y desarrollo físico.
Alfabetización motriz: el lenguaje del cuerpo en movimiento
La Alfabetización Motriz (AM) es mucho más que saber correr, saltar o lanzar. Es la capacidad de moverse con confianza, competencia y comprensión en diversos contextos físicos. Incluye la motivación, la autoestima, el conocimiento corporal y la conciencia del valor de la actividad física a lo largo de la vida. Según Whitehead (2010), una persona motrizmente alfabetizada es aquella que posee la motivación, la confianza, la competencia física y el conocimiento para participar en actividades físicas durante toda su vida. Esta visión se refuerza con estudios longitudinales que demuestran que una buena alfabetización motriz en la infancia se asocia con mayores niveles de actividad física en la adolescencia y adultez (Barnett et al., 2008; Lubans et al., 2010).
La AM incluye el desarrollo de habilidades motrices básicas, la comprensión de las reglas del juego, el sentido del cuerpo en el espacio y la capacidad de regular el esfuerzo. Investigaciones longitudinales han demostrado que una alfabetización motriz sólida durante la infancia se asocia con mayores niveles de actividad física en la adolescencia y adultez (Barnett et al., 2008; Lubans et al., 2010). Es un concepto integral y holístico, ya que no se limita a la ejecución técnica, sino que engloba:
Como consecuencia del crecimiento y maduración anatómico-estructurales de los niños y niñas desde el nacimiento, el movimiento evoluciona y mejora gracias a la interacción de diferentes sistemas corporales, entre los que resultan esenciales el sistema nervioso, el aparato locomotor y el sistema cardiovascular. Todo ello va a influir en las “modificaciones” cualitativas, como son la adquisición y optimización de las habilidades motrices (Gallahue & Ozmun, 2006; Malina & Bouchard, 2002; Rosa Guillamón et al., 2018) y las habilidades expresivas a través del movimiento.
El “patrón motor” no “aflora” sin más, sino que es el resultado de la interacción entre el desarrollo anatómico-fisiológico, el desarrollo motor inducido por las transformaciones neurológicas (nuevas conexiones neuronales y “poda neuronal”), a lo que se le suman las “experiencias vividas”, el contexto de enseñanza, la motivación, las condiciones sociales y culturales (Haywood y Getchell, 2004). De ahí la importancia de incorporar estrategias didácticas que promuevan tanto la aptitud física como la alfabetización motriz en las edades tempranas.
La Competencia Motriz como catalizador de salud
La Competencia Motriz (CM) es tratada como la integración de los conocimientos, los procedimientos, las actitudes y los sentimientos vinculados a la conducta motriz, englobando los mecanismos que subyacen al movimiento. En este sentido, Naciones Unidas destaca que, dada la complejidad de la sociedad globalizada actual, es de suma importancia fomentar una educación integral y en valores que siente las bases para la construcción de sociedades integradoras y diversas. Según este modelo de desarrollo motor, quien presenta altos valores en los cuatro factores tiende a mantener una buena salud física; por el contrario, si los valores son bajos, la tendencia se revierte favoreciendo, por ejemplo, el sobrepeso y la obesidad.
La CM se ve influenciada por factores biológicos (sexo, edad y estado ponderal) y socioculturales (nivel socioeconómico). Evidencia de ello son los resultados encontrados en un reciente estudio de Borrego-Balsalobre et al. (2023), en el que se observaron diferencias significativas según el sexo en la dimensión control de objetos, teniendo los chicos un rendimiento superior al de las chicas. Según la edad, los escolares de 11,0 a 11,9 años se desempeñaron mejor que los de 10,0 a 10,9 años, y según nivel socioeconómico, los escolares de escuelas con un nivel socioeconómico más alto mostraron un mayor rendimiento motor.
Una persona integral y físicamente educada es aquella motrizmente alfabetizada y esto tiene consecuencias en la conducta motriz y su salud a lo largo de la vida. La denominación de alfabetización motriz no solo se refiere al desarrollo motor, sino también a la motivación, la confianza, la competencia física, el conocimiento y comprensión de la importancia de la práctica de actividad física que toda persona debe realizar a lo largo de la vida.
En el marco de la educación formal en la etapa primaria, el desarrollo de la competencia motriz es esencial para establecer las bases de la adquisición de las capacidades perceptivo-motrices en pro de una vida activa a nivel físico y cognitivo. La competencia motriz es uno de los ejes centrales en la creación de experiencias con significado en el aula de Educación Física, incluyendo habilidades como la coordinación, el equilibrio y la agilidad, que son fundamentales para que los estudiantes se sientan competentes y disfruten de la actividad física dentro y fuera del contexto escolar.
En cuanto a la “Educación Física con Significado” (EFcS) es una estrategia de intervención con fines pedagógicos como la generación experiencias motrices relevantes, motivadoras y emocionalmente positivas. Según Fernández-Río y Saiz-González (2023), los elementos clave de este enfoque incluyen:
- Interacción social
- Desafío justo
- Aprendizaje personalmente relevante
- Disfrute y diversión
- Estilo docente adaptativo y clarificador
Esta estrategia pedagógica se alinea con la Teoría de la Autodeterminación (TAD) (Ryan & Deci, 2017; Ryan y Deci, 2000), que destaca la importancia de satisfacer las necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y relación social. La TAD se centra en tres necesidades psicológicas básicas (en adelante NPBs): autonomía, competencia y relación con los demás. Estas necesidades son esenciales para generar un grado de motivación más autoderminada (motivación intrínseca o autónoma) y percepción de bienestar general en el alumnado. En el contexto de la EFcS (Beni et al., 2017), las experiencias con significado significativas en la Educación Física y el deporte juvenil están alineadas con dichas necesidades:
Además, la competencia motriz percibida influye directamente en la motivación para participar en actividades físicas. El disfrute, como factor actitudinal, se convierte en un predictor clave del compromiso deportivo y del interés por la EF (Logan et al., 2012; Morgan et al., 2013).
Sinergia entre desarrollo motriz y mejora de las capacidades físicas: Physical fitness
El “physical fitness” (la aptitud física) se compone de 11 componentes, 6 de ellas relacionadas “condición física saludable” (capacidades condicionales, composición corporal, …) y 5 relacionadas con las “Motor Skills” (adquisición de las habilidades motrices básicas y específicas).
Todas las partes son importantes para un buen rendimiento motriz y físico que contribuyen a un adecuado crecimiento estructural, fisiológico y perceptivo-motriz en niños y niñas.
El desarrollo y mejora de las capacidades condicionales como la fuerza, la resistencia cardiorrespiratoria, la flexibilidad, la propiocepción, la agilidad, entre otras, “potencian el concepto de “salud integral”, minimizando el riesgo del desarrollo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares, cardiorrespiratorias, renales, … y promoviendo la salud emocional y social en todas las etapas etarias.
Estrategias practicas de la TransformACTION para el aula
Para llevar la al aula, se proponen estrategias que integran la mejora de la alfabetización motriz y aptitud física. Algunas de ellas incluyen:
- Circuitos de fuerza-resistencia con estaciones de burpees, planchas y saltos
- Juegos modificados de alta intensidad como mini-fútbol con equipos pequeños
- HIIT adaptado con desplazamientos en zig-zag
- Actividades rítmicas como coreografías con música motivante
- Juegos cooperativos como el juego de “la isla” con materiales
Evaluación significativa e inclusiva
La evaluación en EF debe ser formativa, auténtica e inclusiva. Algunas herramientas recomendadas son:
- Rúbrica visual con pictogramas y “emojis”
- Semáforo del movimiento para autorregulación emocional y motriz
- Diario motriz para reflexión escrita o dibujada
- Pasaporte motriz como registro gamificado de logros
- Círculo de reflexión final para feedback emocional entre iguales
Sesiones tipo: ejemplos prácticos
Conclusión: educar en movimiento para transformar vidas
La Educación Física no es solo una asignatura, es una oportunidad para transformar vidas a través del “movimiento con significado” que potencie la salud integral de niños y niñas. La propuesta TransformACTION invita a los docentes a diseñar experiencias motrices que sean significativas, inclusivas y emocionalmente adaptativas. Cuando el cuerpo se educa con sentido, el aprendizaje se vuelve profundo, duradero y transformador.


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