Por Alberto Grao-Cruces

La práctica regular de actividad física conlleva beneficios reconocidos para la salud física y mental, además de sobre indicadores académicos como las funciones ejecutivas centrales, la atención y el rendimiento académico en niños y adolescentes. Sin embargo, el cumplimiento de las recomendaciones mínimas de actividad física sigue siendo escaso durante la niñez y, especialmente, en la adolescencia. Tanto dentro como fuera de la jornada escolar, los niveles de actividad física resultan insuficientes, dibujando un escenario poco favorable para el desarrollo saludable del alumnado. Ante esta situación, quienes trabajamos en la promoción de la salud coincidimos en la necesidad de actuar, y los centros educativos se presentan como un entorno privilegiado para hacerlo. No en vano, es en la escuela donde el alumnado pasa gran parte de su tiempo diario durante etapas clave para la adquisición y consolidación de hábitos que pueden acompañarle toda la vida.

  1. 1. En la tarea: Comportamientos donde los estudiantes estuvieran atentos y siguiendo activamente las instrucciones del docente o normas del aula.
  2. 2. Fuera de la tarea: Comportamientos donde los estudiantes no prestan atención o cumplen con las normas del aula. Este comportamiento a su vez se categorizó en tres tipos:
          1. 2.1. Fuera de la tarea-motor: Si el comportamiento disruptivo o que rompía con las normas del aula era de carácter motor.
        1. 2.2. Fuera de la tarea-ruido: Si el comportamiento disruptivo o que rompía con las normas del aula era de carácter de ruido (gritos, conversaciones con compañeros…).
      1. 2.3. Fuera de la tarea-pasivo: Momentos donde los estudiantes no participa en ninguna interacción ni hace nada cuando se espera que participe.

Adicionalmente, una vez finalizada la intervención se realizaron entrevistas individuales semi estructuradas con los docentes implicados, de donde se extrajeron exclusivamente aquellas respuestas relacionadas con el tiempo en la tarea de los estudiantes. 

Los resultados revelaron que el grupo que realizó lecciones de aprendizaje físicamente activo aumentó significativamente su porcentaje de tiempo en la tarea a la vez que redujeron significativamente su porcentaje fuera de la tarea de carácter de ruido durante las lecciones de matemáticas en comparación con el grupo control. Este efecto también se extendió a la clase posterior a la implementación del aprendizaje físicamente activo donde el grupo que lo realizó siguió presentando porcentajes significativamente más elevados de tiempo en la tarea y reducidos de fuera de la tarea motor, en comparación con el grupo control. Adicionalmente a estos datos, los testimonios de los docentes destacaron mejoras en la atención, comportamiento y participación de sus estudiantes durante las lecciones con aprendizaje físicamente activo

Durante la lección

Aumento significativo del porcentaje de tiempo en la tarea y reducción del porcentaje fuera de la tarea de carácter de ruido

Clase posterior

Mantenimiento del efecto en la sesión siguiente, con porcentajes más elevados del tiempo en la tarea y porecentajes más reducidos de fuera de la tarea motor

Percepción del profesorado

Mejora en la atención, el comportamiento y la participación del alumnado durante las lecciones con aprendizaje físicamente activo.

A la luz de estos hallazgos, el aprendizaje físicamente activo se presenta no solo como una estrategia viable para introducir más movimiento en la educación secundaria, sino también como un recurso pedagógico con potencial para mejorar el comportamiento y la implicación del alumnado en el aula, abriendo nuevas oportunidades para una escuela más activa y saludable.

Este estudio tuvo un diseño controlado aleatorizado donde el grupo experimental realizó una lección semanal de aprendizaje físicamente activo en la asignatura de matemáticas, mientras el grupo control siguió con su metodología de clase tradicional. A ambos grupos se les evaluó de manera individual antes y durante la última semana de intervención (con aprendizaje físicamente activo)  el porcentaje de tiempo en la tarea durante la lección de matemáticas, así como en la lección consecutivamente posterior.  El porcentaje de tiempo en la tarea se registró atendiendo a la siguiente clasificación: